En el mundo antiguo, hablando en términos generales y aceptando que existan excepciones, se puede afirmar que no se conocen más que dos formas políticas: la ciudad y el imperio mundial.
Es decir, no hay ninguna forma que se asemeje al moderno estado territorial o nacional, integrado en una comunidad internacional y gozando del respeto de su existencia por parte de los demás estados. Puede mencionarse quizás la situación de equilibrio entre el imperio hitita y el egipcio hacia el año 1180 AC, pero se trata de una situación excepcional, que no da fisonomía al orden político del mundo antiguo.
La sociedad política tal como la conocemos actualmente se ordena en base a un territorio concreto delimitado por fronteras, donde sus habitantes se sienten vinculados entre sí y a ese territorio como una unidad indivisible: la patria.
En las ciudades autárquicas del mundo antiguo no sucedía así: la sociedad política era la de la ciudad, y era a esta ciudad y no al territorio, a la que el hombre se sentía
En tiempos donde se pone en cuestión el acceso a la cultura en pos de una supuesta defensa de los derechos de autor, va aquí nuestro aporte con materiales propios, elaborados a partir de nuestro estudio en libros comprados, conseguidos con amigos, prestados en las bibliotecas, y un muchísimas charlas y clases atentamente escuchadas donde solemos tomar apuntes.
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lunes, 2 de diciembre de 2013
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