lunes, 16 de febrero de 2015

El arte en el paleolítico y el neolítico

Arnold Hauser, en su "Historia social de la literatura y el arte" (Vol I. Editorial Guadarrama, 1980) aclara que no existe paralelismo alguno entre el arte prehistórico y el arte infantil o el arte de las razas primitivas actuales, ya que éstas últimas son racionales, no sensoriales.

Los dibujos naturalistas del paleolítico ofrecen la impresión visual de una manera directa y pura, libre de añadidos o restricciones intelectuales. Esta capacidad desaparece en el Neolítico porque el hombre sustituye la inmediatez de las sensaciones por el estatismo de los conceptos.

En el paleolítico los cazadores primitivos tenían que recoger o capturar su alimento y no creárselo por sí mismos, entonces el arte tenía una función pragmática: era el medio utilizado para una técnica mágica. El arte era la "trampa" y también la satisfacción del deseo -el animal capturado- a la vez.
Se podría decir entonces que la representación pictórica era la anticipación del efecto deseado. Es decir, no tenía una función simbólica sino una acción objetivamente real.

Esta teoría -del arte como respuesta a un fin práctico- es opuesta a otra que plantea el surgimiento del arte como un pasatiempo análogo al juego, la teoría "del arte por el arte".


Para Hauser, la explicación del arte paleolítico como una forma expresiva u ornamental es insostenible porque las pinturas están ubicadas en lugares inaccesibles y oscuros, y el hecho de la superposición de pinturas indica que se trataba de lugares convenientes para realizar la magia, no un acto artístico.

Es probable que el arte figurado haya sido concebido al principio en forma desinteresada y que, una vez concebido y realizado -quizás hasta por su propio acto creador- haya sido susceptible de ser considerado como poseedor de un uso mágico.

Es justamente la relación de la pintura paleolítica con la magia la que nos ayuda a explicar el naturalismo de este arte: la representación cuyo fin era crear un doble del modelo no podía ser sino naturalista.`

H. Breuil concluye "Si el arte por el arte no hubiese nacido, el arte mágico o religioso no habría existido nunca. Por otro lado, si las ideas mágicas no hubiesen permitido incluir en las más graves preocupaciones de la vida real al arte nacido por sí mismo, éste último, demasiado débilmente ligado a las ocupaciones esenciales de la vida cotidiana, habría corrido el riesgo de permanecer embrionario".

Para Antoine Bon (Introducción general a la historia del arte. Librería Hachette, Bs. As. 1947), las figuras están distribuidas sin una noción de la perspectiva.

La pintura paleolítica es realista pero no es una reproducción total de los elementos del modelo, sino por la elección -consciente o no- de algunos elementos juzgados como indispensables.

El artista no sólo dibuja los detalles visibles desde su ángulo de encuadre, sino también otros que le parecen necesarios, aunque no sean visibles más que para un observador colocado en otra parte (realismo intelectual).





En el neolítico, la actitud naturalista se transforma en una intención artística geométricamente estilizada.

El arte tiende ahora a fijar la idea, el concepto. Los hombres comienzan a crear símbolos en lugar de imágenes similares a la realidad.

Este cambio en el arte es parte de un cambio revolucionario y decisivo en la cultura, que consiste en que, en vez de recolectar o capturar su alimento, el hombre lo produce.

El hombre más o menos se independiza del destino, del azar o la casualidad.
Posee una tierra que rotura, animales que aprende a domesticar, crea herramientas, tiene provisiones alimenticias. La sociedad comienza a diferenciarse en estratos y clases y se comienza a dar una organización del trabajo.

A partir de estos cambios en el modo de vida se producen otros cambios:
- los ritos y cultos sustituyen a la magia y a la hechicería
- surge la idea de toda clase de demonios y espíritus benéficos y maléficos
- la adoración de los espíritus, la fe en las almas y el culto a los muertos (animismo) genera también la necesidad de ídolos, amuletos, símbolos sagrados, etc.
- el animismo divide el mundo en realidad y suprarrealidad.


En resumen:

La magia del Paleolítico
  • tiene una cosmovisión monista
  • se adhiere a lo concreto
  • tiene un pensamiento dirigido a la vida de este mundo
El animismo del Neolítico
  • tiene una cosmovisión dualista
  • se inclina a la abstracción
  • tiene un pensamiento dirigido a la vida del más allá.
Dos factores determinan el cambio de estilo:

1. El paso de una economía parasitaria a una economía constructiva y productora.
2. La sustitución de la imagen monística del mundo por el sentimiento dualístico de la vida.

En el neolítico el arte es animista.
El animista representa la realidad, no como la imagen de una esencia homogénea, sino como la confrontación entre dos mundos.

El estilo del arte neolítico es formalista, geométrico-ornamental, y está directamente relacionado a una organización severa y conservadora de la economía, a una forma autocrática de gobierno y a una perspectiva hierática de la sociedad, impregnada del culto y la religión. 

Fue con los creadores de las pinturas de animales hechas en el paleolítico con la mencionada finalidad mágica que se dio la primera especialización y división del trabajo.
Porque estos "artistas-magos", dotados de poderes y reverenciados como hechiceros, quedaron liberados de la obligación de buscar el alimento.
Esta liberación habla incluso de la relativa mejoría de las condiciones vitales, y significa que el grupo puede permitirse ya el lujo de la existencia de "ociosos". 

Es entonces cuando se da la separación entre arte sagrado y arte profano.
El arte sagrado es realizado exclusivamente por magos-sacerdotes, y el arte profano queda limitado a la artesanía de las mujeres y a la industria doméstica.
Según Hörnes, "ese estilo geométrico es, ante todo, un estilo femenino; tiene un carácter femenino y lleva al mismo tiempo la huella de la disciplina y la domesticación". Se realiza un reparto de funciones por sexo pero no constituye una "clase artística".

Será con el comienzo del comercio, la formación de ciudades y mercados, el crecimiento de la población y la creciente división del trabajo que los creadores de imágenes de espíritus, dioses y hombres, de utensilios decorativos, abandone el ámbito del trabajo doméstico y pase a ser un especialista que viva de su oficio: el artesano.

lunes, 24 de noviembre de 2014

El impacto de la invasión islámica en Occidente. Siglo IX. El inicio de la Europa medieval.

Occidente, a lo largo de toda su historia, había recibido su civilización siempre de Oriente a través de los fenicios, los griegos y los romanos. De alguna manera había vivido siempre gracias al Mediterráneo, y ahora, por primera vez, estaba obligado a vivir de sus propios recursos.
Fue en ese momento que el Imperio franco va a sentar las bases de la Europa medieval. Y según el historiador Henri Pirenne, sin el Islam el Imperio Franco nunca hubiese existido, así como Carlomagno resulta inconcebible sin Mahoma.

Carlomagno, al tomar el título de emperador romano y de Augusto creyendo reanudar la tradición antigua romana, en realidad la rompió. El antiguo imperio, reducido a las posesiones de Constantinopla, se convierte en un imperio oriental yuxtapuesto y ajeno al nuevo Imperio de Occidente. Es un imperio esencialmente continental, un estado cerrado en una situación de aislamiento casi completa.

Desde mediados del siglo VII se observa el declive del comercio marsellés a medida que los musulmanes avanzan sobre el Mediterráneo. Sus flotas y flotas de piratas arrasan las costas, saquean e incendian ciudades y capturan a sus habitantes para venderlos como esclavos.
La desvastación en algunos lugares fue tan completa que en muchos lugares llegó incluso a desaparecer la población. El carácter continental del imperio franco era tal que quedó demostrado en su incapacidad para organizar la defensa de sus costas contra los sarracenos como contra los normandos: el imperio no tenía defensa naval ni poseía flotas, o las que tenía eran improvisadas.

El comercio en la época carolingia se reduce a poca cosa. Monopolizado casi exclusivamente por judíos, queda reducido al transporte de toneles de vino o sal, y al tráfico prohibido de esclavos y baratijas.

Una señal clara de la decadencia del comercio está dada por la reforma monetaria

viernes, 14 de noviembre de 2014

El comercio del Mediterráneo hasta finales del siglo VIII - El orden mundial antiguo cae con el Islam

Si se observa al envejecido Imperio Romano, lo primero que uno advierte es su carácter mediterráneo. El mar es, a la vez, la garantía de su unidad política y de su unidad económica. Su existencia depende del dominio que se ejerza sobre él.

Al final el siglo III se percibe una indudable decadencia: la población disminuye y los gastos crecientes del gobierno esclavizan cada vez más los hombres al Estado. Sin embargo, el comercio siguió funcionando con vitalidad seguramente benefficiado también por la reforma monetaria realizada de Constantino basada en el solidus de oro.

De las dos grandes regiones del Imperio, el Oriente y el Occidente, la 1ª aventajaba infinitamente a la 2ª, no sólo en la superioridad de su civilización, sino también por la mucho mayor vitalidad económica.

A partir del siglo IV es en Siria y en Asia Menor donde se concentran las industrias de exportación, especialmente las textiles; cuyo mercado era el propio imperio.

La invasión de germanos, cuados, marcomanos, godos, francos, suevos y vándalos se consolida en Occidente a comienzos del siglo V y sus provincias se transforman en reinos germánicos. Los vándalos se instalan en África, los visigodos en Aquitania y España, los burgundios en el Valle del Ródano, los ostrogodos en Italia.

El objetivo era el mar, el mare nostrum. Pero no para anular el Imperio Romano sino para instalarse allí para disfrutarlo.

En medio de las luchas, de la miseria y la anarquía que acompañaron a las invasiones, la civilización se fue degradando, pero conservando una fisonomía netamente romana.
La mayoría de las ciudades romanas sobrevivieron, y la organización eclesiástica, al no sufrir casi ninguna alteración en la época de las invasiones, conservó su carácter municipal en los nuevos reinos fundados por los conquistadores germánicos.
Sus instituciones municipales no desaparecieron bruscamente, y cada ciudad siguió siendo el mercado de los campos de su alrededor. El comercio entonces siguió funcionando, y éste se explica por la existencia del tráfico mediterráneo.
Así se mantuvo desde el siglo V al VIII: la organización económica del mundo sobrevivió a su fragmentación política.

Ahora bien, el orden mundial que había sobrevivido a las invasiones germánicas no pudo hacerlo a la del Islam, que fue como un cataclismo cósmico.
En vida de Mahoma (571-632) nadie hubiese podido preverlo, pero bastaron poco más de 50 años para que se extendiese desde el Mar de China al Océano Atlántico.
Derriba al Imperio Persa (633-644), le arrebata al Imperio Bizantino Siria (634-636), Egipto (640-642), África (643-708= e irrumpe en España en el año 711.
La irrupción del Islam destruye el mundo antiguo, terminando con la comunidad mediterránea que se agrupaba a su alrededor.
El cluto del profeta sustituye la fe cristiana, el derecho musulmán al derecho romano, la lengua árabe  a la lengua griega y latina. El Mediterráneo, en lugar de unir separa a Oriente de Occidente y se rompe el vínculo que unía el Imperio Bizantino con los reinos germánicos del oeste.

La significación del pueblo hebreo en la misma época de las monarquías mesopotámicas y egipcias

Los hebreos no alcanzaron el grado de perfeccionamiento y racionalización técnica, política y administrativa de las monarquías mesopotámicas y egipcias, sin embargo de todos los pueblos orientales son ellos los que mayor y permanente significación han tenido para el futuro desarrollo histórico universal.

De sus concepciones espirituales surgieron dos religiones universales destinadas a transformarse en fuerzas de la historia universal: el cristianismo y el islamismo. 
Muchas de las ideas y creencias fundamentales de la cultura occidental tienen sus raíces en el pueblo judío:

El monoteísmo
El monoteísmo hebreo  supone la unicidad de Dios, y por lo tanto la repulsa de todo politeísmo y de los dioses nacionales. dios es universal, es el Dios de todos los pueblos y, por lo tanto, en el monoteísmo está implícita la unidad sustanciall del género humano, compatible con que Israel sea "el pueblo elegido". 
Este dios único tiene carácter personal y una configuración análoga a la humana, pues el hombre fue hecho a su imagen y semejanza.
Jahvé es omnipresente y omnipotente pero, al mismo tiempo, bueno y justo, y fuente de todo orden moral.
No es una fuerza de la naturaleza ni una divinidad arbitraria, pues sus castigos (diluvio, destrucción de ciudades, cautividad de pueblos, etc)  no tienen otro objetivo que restaurar el orden moral destruido por el pecado.

A diferencia de otras religiones orientales, no se confunde a dios con los elementos naturales, sino que son dóciles instrumentos a su servicio. Es decir que la naturaleza es un elemento distinto e inferior al hombre.

El pensamiento hebreo distingue claramente a Dios, la naturaleza y el hombre.

El descubrimiento de la historia
El hombre,en cuanto ser libre, está obligado a crear sus propias formas de vida y su propia historia. Y aunque Dios puede enderezar las acciones de los hombres, es a los hombres a quienes les corresponde decidir su destino.
La historia transcurre entre dos puntos precisos: un origen constituido por el pecado del hombre unido al designio divino de salvarlo, y un fin, constituido por el acto simultáneo del juicio final y de la salvación. Todo el período intermedio, la historia y la vida propiamente dicha, no es más que una etapa de preparación y de prueba para el último acto del drama histórico

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El problema de la unidad/fragmentación de España a través de la mirada del historiador Pierre Vilar

En su "Historia de España" -que va desde los orígenes del pueblo español recorriendo varios siglos hasta concluir  con el final de la dictadura franquista y el ascenso de Adolfo Suárez en 1976- el historiador Pierre Vilar constata una problemática presente en todo el proceso histórico español: la lucha y las contradicciones entre el arcaismo de las regiones rurales, y la vitalidad y dinamismo de las zonas marítimas, que tiene como eje central el problema de la unidad de España, los nacionalismos regionales, la autonomía, que hasta hoy constituyen problemas aún no superados.

Este historiador pone particular énfasis en las características geográficas del territorio:

"España o goza de ningún sistema coherente de vías naturales... la Península es "invertebrada"... ha sido víctima de la impotencia excesiva que tiene en su estructura física la armazón ósea de su relieve, con daño para sus órganos de producción, asimilación, de intercambio, de vida..."

La España central carece de medios y alimenta a pocos hombres. Tiene poca comunicación con el extranjero, adaptándose con grandes retrasos a la evolución material y espiritual del mundo.

La España marítima peninsular, antítesis de la España central, es rica y dinámica. De sus puertos salió el espíritu aventurero de la conquista de oriente y occidente.

Por último, la España del litoral se aisla y fragmenta por las características propias de su relieve.

Según el autor, es a partir de los Borbones con su política progresista y renovadora, que la unidad española logra ser afirmada y hay una aparente adaptación del país al capitalismo.
Sin embargo, las reformas resultaron ser débiles frente a una realidad reforzada por una mentalidad aplastante: "las taras de la decadencia no han desaparecido... y la masa española sigue siendo más sensible a los llamamientos del fanatismo misoneísta que a las lecciones, algo pedantes es verdad, de los escritores ilustrados".

El nacimiento del capitalismo exigía que el mendigo se convirtiese en asalariado.
Esa transformación fracasa en España porque no está en "su temperamento".
En su libro ·Crecimiento y Desarrollo" analizando el "siglo de oro" español, plantea la complejidad del tema: 
"... la historia del siglo de Oro español es un apogeo del irrealismo que corresponde perfectamente a los fundamentos cada vez menos realistas de la economía y de las relaciones sociales, en una España que se había tornado parasitaria y anacrónica" (...) "una sociedad en la que abunda lo pintoresco y más amable -en algunos aspectos- que la sociedad puritana, pero que bajo otros aspectos está podrida y en todo caso condenada... desvinculada de la realidad.
La España de 1600 prefirió soñar, y en realidad fue un sueño largo que duró gran parte del siglo XVIII y XIX, despertándose (salvo honrosas excepciones) con un Imperio hacía tiempo totalmente derrumbado.

Al decir de Eduardo Galeano, España es una paradoja.
España es rica y es pobre. España tiene "las Indias", y es "Las Indias del extranjero"; España banquetea y muere de hambre.

El tema de la unidad española versus regionalismo. España negra vs España roja, se volvió a plantear durante la guerra civil de 1936.

La reacción de vascos y catalanes fue psicológicamente nacional, logrando aglutinar católicos fervientes con militantes anticlericales en torno al sentimiento  regionalista de la defensa democrática. Se trataba de un nacionalismo ligado a los intereses populares y una unidad real de las autonomías regionales y la nación.
La España negra hablaba también de nacionalismo pero éste era entendido como una unidad total, en contra de los nacionalismos locales, retomando los principios más retrógrados de la España Central, rural y atrasada, confundiendo en una unidad patria y religión.

Jaime Vicens Vives, en su "Historia de España y América" (vol IV) señala cómo en 1787 quedaban todavía:
191.161 eclesiásticos, 480.589 hidalgos, 500.000 profesionales liberales, 1.150.000 personas que vivían de rentas propias o del dinero de otro o del Estado, sin producir por sí mismos, lo que constituía un 30% de la población adulta masculina (recordemos que las mujeres no podían trabajar).

La mentalidad aristocrática queda patente cuando se analizan las razones, por ejemplo, para aspirar ser hidalgos.
Además del privilegio de quedar excluidos del servicio militar, o el derecho a no ser encarcelado por deudas y sus bienes inembargables, era por "pura vanidad": para esculpir en su puerta el blasón de su abolengo, y recibir el tratamiento de "Don".
El afán era "parecer" ilustrado, no serlo. Seguir una "onda" iluminista, diletante, sin consecuencias en la realidad.
Como ha señalado el historiador argentino Tulio Halperin: "Esa época es en España singularmente pobre en teorizaciones estrictamente políticas". "...Basta ver la sorpresa indignada con que muchos de los empedernidos lectores de Rousseau vieron la caída de la monarquía francesa, para advertir que hallaban algo de inesperado en el hecho mismo de que esas ideas que habían logrado atraer su interés tuviesen consecuencias concretas, precisamente porque las habían creído desprovistas de éstas".
El censo de 1787 que mandó a hacer Floridablanca registra un aumento de 8.800 empleados inútiles en 20 años.

Es contundente por lo solitaria la opinión de Luis Ortiz en su Memorial para que no salga dinero del Reino presentado a Felipe II:
Considerando que las materias primas de España y de las Indias occidentales son adquiridas por las naciones extranjeras por un ducado, y luego éstos manufacturan artículos que después venden al nuestro por diez o cien ducados, España están sufriendo lo que antes América con España mediante la compra de productos manufacturados con sus propias materias primas. "España está enriqueciendo a las naciones y convirtiéndose en el hazmerreir de las naciones".

La inmensa mayoría de los españoles se conformaba con ver transcurrir sus días en el estado que Dios le había colocado... y si el artesano o campesino deseaba para sus hijos un porvenir mejor, solía concebirlo bajo la forma de un puesto en los grados inferiores de la administración o del clero.

domingo, 13 de julio de 2014

Antigua Grecia: democracia ateniense

La demcracia ateniense
Atenas había logrado sobrevivir a la invasión doria sin ser conquistada, y aunque su civilización micénica se derrumbó en la crisis económica subsiguiente tan de raíz como en otros centros micénicos, logró conservar cierto dominio en la región circundante (el Ática), lográndose recuperar con más rapidez que en otras partes.
El hecho de tener un importante desarrollo con su cerámica junto a su abundancia de tierra cultivada le restó incentivo a la expansión territorial que sí impulsaron Corinto o Esparta. Atenas no envió colonias al exterior ni anexionó la tierra de sus vecinos.
En el siglo VII AC, su cerámica se ve eclipsada por la de Corinto y se da un colapso general en la economía.
En el 630 AC el Ática estaba gobernada por un grupo restringido de familias aristocráticas: EUPÁTRIDAI, los "bien nacidos", que hacían remontar su preponderancia a la época en que un rey micénico de Atenas, Teseo, había llamado a los jefes locales más poderosos del Ática para integrar su consejo. Éste, llamado AREÓPAGO, dominaba a los reyes y tenían autoridad total. En ese mismo año, se hubo un intento de tiranía a través de Cilón pero fracasó en el intento y fue ejecutado junto a sus colaboradores.
Desde el punto económico y social, los campesinos estaban vinculados a un amo más rico. Eran los "HEKTEMOROI": "partícipes de una sexta parte", tenían que pagar a su superior la sexta parte de su cosecha anual. Si no cumplían, ellos y sus familias podían ser vendidos como esclavos, y la tierra pasaba a manos de su amo.
Al mismo tiempo había un agudo problema de deudas, y según la ley, todas las deudas tenían como garantía la libertad personal del deudor. Así, entonces es que el deudor podía convertirse en esclavo.

Existen varias hipótesis respecto a las causas de una crisis en el 600 AC:

a) el empobrecimiento gradual del suelo del Ática por el cultivo intensivo que estaba alcanzando un punto peligroso
b) una serie fortuita de malas cosechas sumado a los efectos destructivos de invasiones extranjeras (el intento de tiranía apoyado desde Mégara).
c) la introducción de moneda acuñada, que facilitó el préstamo y el endeudamiento.
durante más de dos siglos, con posterioridad al 600, Atenas se mostró dispuesta a luchar por sobre todas las cosas, por el dominio de la ruta del Mar Negro.
Su objetivo no era tanto conservar su mercado sino asegurarse el abastecimiento de trigo que el sur de Rusia producía y del que pronto dependió para su subsistencia. Siempre pagó el grano con el aceite que producía.
Para el historiador N. G. Forrest ("La democracia griega") el cuadro de ruina agraria general es falso. Los beneficiarios del principiante comercio de aceite eran los agricultores. El más humilde minifundista que tuviera un olivo o dos en su finca, dada la posibilidad de cultivo mixto, con excepción de los más pobres, podrían ir cambiando el cultivo poco a poco.
Las causas del descontento en los sectores populares no eran tanto por la pobreza y las deudas, sino por la inferioridad de su condición: de que a pesar de ser atenienses pudieran ser reducidos a esclavos. Entre los ricos, el descontento era el de los nuevos ricos que se sentían superiores a la antigua aristocracia, y que acaudillaron el ataque a la monopolización del poder por los Eupátridas.

El caso de Solón es significativo.
Era un eupátrida que se había empobrecido y se había alejado de la aristocracia tradicional. Tuvo que recuperar su fortuna dedicándose al comercio.

SOLÓN
A menudo se lo presenta como un mediador entre los nobles y los plebeyos, entre ricos y pobres.
En el 594 AC, Solón fue elegido arconte (magistrado principal), y se le encomendó revisar las leyes. Hizo así aprobar la "sacudida de cargas"
Solón ataca la injusticia, la codicia, el orgullo de los príncipes: "ni os obedeceremos ni estaremos todos a vuestra disposición".
Los cambios no fueron drásticos pero más se debe a que Solón reprobaba el derramamiento de sangre que a que desaprobase el cambio.

sábado, 21 de junio de 2014

La revolución francesa: ¿una o tres revoluciones?

¿Se trata de una sola o de tres revoluciones?
En el verano de 1789 se puede hablar de tres: una revolución institucional o parlamentaria en la cumbre, una revolución urbana o municipal, y una revolución campesina.
Al menos desde el punto de vista pedagógico, esta presentación puede resultar útil.
Acontecimientos que ocurren:
- la toma de la Bastilla el 14 de julio
- la muerte del intendente de la generalidad de París, Bertier de Sauvigny
- la marcha de mujeres y hombres de París a Versalles en octubre, en respuesta a las amenazas de la reacción para hacer regresar a la familia real.

Se trataba de un programa que unía la reivindicación política a la reivindicación económica.
A partir de esta serie de acontecimientos se puede ver cuál era el nexo entre la revolución parlamentaria en la cúspide (en la Asamblea Nacional) y la revolución popular en la calle.
Gracias a la intervención popular (urbana) la revolución parlamentaria pudo materializar sus éxitos.
El levantamiento en el campo tras los levantamientos de 1789 se extendieron en muchas regiones, constituyendo una ola antinobiliaria en la que a menudo ardían los castillos, aunque raramente fue sangrienta.

El período entre fines de 1789 a principios de 1791 se presenta como la oportunidad que tuvo la burguesía para alcanzar su objetivo: el compromiso por el cual las élites, antiguas y nuevas, se habrían puesto de acuerdo a fin de sentar las bases de la sociedad moderna.
Entre 1791 y la caída de la monarquía, el 10 de agosto de 1792, la marcha revolucionaria cambió de rumbo.
Los historiadores F. Feuret y Richet han propuesto el tema del "patinazo" de la revolución francesa.
Para ellos, la intervención de las masas populares urbanas o rurales en el curso de una revolución liberal que en lo esencial había logrado sus objetivos, escapaba al orden de las cosas. El miedo exagerado de una contrarrevolución apoyada por un "complot aristocrático", había despertado los demonios de los miedos populares y había acelerado la revolución.
Más allá de que según Michel Vovelle no se puede subestiamar la acción de la contrarrevolución, hay que considerar también  que el resurgimiento del malestar económico contribuyó a que se renovara la movilización.
Jérôme Pétion, alcalde de París decía: "La burguesía y el pueblo unidos han hecho la Revolución. Sólo su unión puede conservarla".
Pero, ¿de qué unión se trataba?
Para líderes como Robespierre y Marat, esta condición de supervivencia era mucho más que una alianza de conveniencia. Por el contrario, los brissotins sólo veían en ella una necesidad sufrida con impaciencia pues no compartían sus aspiraciones sociales ni económicas, y se abrirá entre ellos un abismo acelerado con la guerra
La revolución jacobina
En la primavera de 1792, cuando el mismo Pétion que hablaba de la unidad del pueblo y la burguesía sale a decir "Vuestras propiedades están en peligro" tras la caída de la monarquía, lo que está diciendo es que la sublevación popular está poniendo en peligro la propiedad burguesa.
En ese momento entonces se produce una división en la burguesía: para unos, el mayor peligro era la sublevación social, y era fundamental volver a instaurar el orden como necesidad básica.
Para otros en cambio, importaba la defensa de la revolución contra el peligro del retorno aristocrático, y habia que negociar con la movilización popular y dar satisfacción a algunas de sus reivindicaciones.

De las sans-culotterie, organizadas en el marco de asambleas o sociedades populares surgieron muchos líderes donde la heterogeneidad era la norma. Estaban los "enragés", los exaltados: Varlet, Lecrerc, Jacques Roux, fuertemente reprimidos; y también los hebertistas, en torno a Hébert, Chaumette y la Comuna de París, pero no se constituían como grupo de pensamiento ni de acción. Lejos estaban de constituirse como vanguardia revolucionaria.

Libertad, Igualdad... Se ha tratado de completar la célebre tríada agregándoles la Fraternidad. Pero la fraternidad vivida, la que proclama al menos el deber de asistencia a los más desprotegidos y el derecho a la vida, en tanto capaz de limitar el derecho de propiedad, no formó parte de los sueños de la democracia jacobina. Libertad, igualdad, seguridad y propiedad... he aquí los principios que constituyen más netamente la continuidad de los valores burgueses restablecidos en el año III.