¿Se trata de una sola o de tres revoluciones?
En el verano de 1789 se puede hablar de tres: una revolución institucional o parlamentaria en la cumbre, una revolución urbana o municipal, y una revolución campesina.
Al menos desde el punto de vista pedagógico, esta presentación puede resultar útil.
Acontecimientos que ocurren:
- la toma de la Bastilla el 14 de julio
- la muerte del intendente de la generalidad de París, Bertier de Sauvigny
- la marcha de mujeres y hombres de París a Versalles en octubre, en respuesta a las amenazas de la reacción para hacer regresar a la familia real.
Se trataba de un programa que unía la reivindicación política a la reivindicación económica.
A partir de esta serie de acontecimientos se puede ver cuál era el nexo entre la revolución parlamentaria en la cúspide (en la Asamblea Nacional) y la revolución popular en la calle.
Gracias a la intervención popular (urbana) la revolución parlamentaria pudo materializar sus éxitos.
El levantamiento en el campo tras los levantamientos de 1789 se extendieron en muchas regiones, constituyendo una ola antinobiliaria en la que a menudo ardían los castillos, aunque raramente fue sangrienta.
El período entre fines de 1789 a principios de 1791 se presenta como la oportunidad que tuvo la burguesía para alcanzar su objetivo: el compromiso por el cual las élites, antiguas y nuevas, se habrían puesto de acuerdo a fin de sentar las bases de la sociedad moderna.
Entre 1791 y la caída de la monarquía, el 10 de agosto de 1792, la marcha revolucionaria cambió de rumbo.
Los historiadores F. Feuret y Richet han propuesto el tema del "patinazo" de la revolución francesa.
Para ellos, la intervención de las masas populares urbanas o rurales en el curso de una revolución liberal que en lo esencial había logrado sus objetivos, escapaba al orden de las cosas. El miedo exagerado de una contrarrevolución apoyada por un "complot aristocrático", había despertado los demonios de los miedos populares y había acelerado la revolución.
Más allá de que según Michel Vovelle no se puede subestiamar la acción de la contrarrevolución, hay que considerar también que el resurgimiento del malestar económico contribuyó a que se renovara la movilización.
Jérôme Pétion, alcalde de París decía: "La burguesía y el pueblo unidos han hecho la Revolución. Sólo su unión puede conservarla".
Pero, ¿de qué unión se trataba?
Para líderes como Robespierre y Marat, esta condición de supervivencia era mucho más que una alianza de conveniencia. Por el contrario, los brissotins sólo veían en ella una necesidad sufrida con impaciencia pues no compartían sus aspiraciones sociales ni económicas, y se abrirá entre ellos un abismo acelerado con la guerra
La revolución jacobina
En la primavera de 1792, cuando el mismo Pétion que hablaba de la unidad del pueblo y la burguesía sale a decir "Vuestras propiedades están en peligro" tras la caída de la monarquía, lo que está diciendo es que la sublevación popular está poniendo en peligro la propiedad burguesa.
En ese momento entonces se produce una división en la burguesía: para unos, el mayor peligro era la sublevación social, y era fundamental volver a instaurar el orden como necesidad básica.
Para otros en cambio, importaba la defensa de la revolución contra el peligro del retorno aristocrático, y habia que negociar con la movilización popular y dar satisfacción a algunas de sus reivindicaciones.
De las sans-culotterie, organizadas en el marco de asambleas o sociedades populares surgieron muchos líderes donde la heterogeneidad era la norma. Estaban los "enragés", los exaltados: Varlet, Lecrerc, Jacques Roux, fuertemente reprimidos; y también los hebertistas, en torno a Hébert, Chaumette y la Comuna de París, pero no se constituían como grupo de pensamiento ni de acción. Lejos estaban de constituirse como vanguardia revolucionaria.
Libertad, Igualdad... Se ha tratado de completar la célebre tríada agregándoles la Fraternidad. Pero la fraternidad vivida, la que proclama al menos el deber de asistencia a los más desprotegidos y el derecho a la vida, en tanto capaz de limitar el derecho de propiedad, no formó parte de los sueños de la democracia jacobina. Libertad, igualdad, seguridad y propiedad... he aquí los principios que constituyen más netamente la continuidad de los valores burgueses restablecidos en el año III.
En tiempos donde se pone en cuestión el acceso a la cultura en pos de una supuesta defensa de los derechos de autor, va aquí nuestro aporte con materiales propios, elaborados a partir de nuestro estudio en libros comprados, conseguidos con amigos, prestados en las bibliotecas, y un muchísimas charlas y clases atentamente escuchadas donde solemos tomar apuntes.
sábado, 21 de junio de 2014
lunes, 26 de mayo de 2014
Siglo XVIII. España. Despotismo ilustrado. Política demográfica de los Borbones. La nobleza española
Convencidos de que una nutrida población era la base de la riqueza del país y de que en ella debían descansar sus ambiciones políticas, los Borbones dictaron varias medidas conducentes a incrementar el nivel demográfico de España.
Se ofrecieron premios a la natalidad sobre todo a matrimonios jóvenes, se eximieron de impuestos a jefes de familia con una prole numerosa (12 o más hijos y nietos), se dieron facilidades a extranjeros para establecerse en España y naturalizarse, con la única salvedad de que profesasen la religión católica. Así fue que no pocos irlandeses, bávaros, flamencos, suizos, franceses que poblaron las filas de Reales Ejércitos y de la Administración, así como también ocuparon puestos de trabajo en las manufacturas, el comercio y en la agricultura.
En el siglo XVIII España no estaba menos despoblada que otros países europeos, aunque no podía equipararse en densidad demográfica ocn Francia, italia e Inglaterra.
Distribución social en el siglo XVIII:
Reducida a 1/3 del total la población masculina notoriamente útil, la composición social era la siguiente en 1787:
Nobles - 15%
Eclesiásticos - 5%
Militares - 2%
Empleados de la administración pública - 1%
Artesanos y comerciantes . 10%
Campesinos - 60%
Criados y domésticos - 7%
La nobleza española
En 1789 la nobleza española se hallaba representada por 119 "grandes", 535 títulos de Castilla y medio millón de hidalgos aproximadamente. O sea que de cada 20 habitantes del país, uno era noble.
Los "grandes" eran llamados "primos" por el rey, integraban el cortejo real y ocupaban los más elevados cargos del palacio y otras delegaciones representativas de la autoridad real. Por ejemplo, eran embajadores o virreyes.
Teóricamente había tres clases de grandeza:
Pertenecían a la 1ª, los de creación más antigua, como los Duques de Arcos, Béjar, Infantado... Los Condes de Aguilar y Benavante. Aunque Manuel Godoy fue de una vez Grande de 1ª porque así lo quisieron Carlos IV y María Luisa de Parma.
Pertenecían a la 2ª: las familias nobles de Castilla y Aragón que obtuvieron tratamiento de Grandes bajo los Austrias, como los Duques de Medinaceli.Los títulos de Castilla eran en general los barones, vizcondes y marqueses.
Pertenecían a la 3ª - Los Grandes de España de más reciente creación.
Los titulados tenían el tratamiento de usía ("vustra señoría").
Prestaban juramento al heredero del trono de mano de los Grandes, quienes a su vez lo prestaban al rey.
Respecto al tema de la herencia, a falta de varones, la hija mayor llevaba el título a casa de su marido.
La concesión de títulos nobiliarios otorgaba al monarca un medio de recaudar dinero, ya que el beneficiario abonaba una cantidad equivalente a 6 meses de sus réditos y se inscribía en las listas de la nobleza para pagar el impuesto de lanzas.
Los hidalgos eran los nacidos de legítimo marimonio de padre hidalgo. Sin embargo, el soberano podía crear hidalguías o legitimar las de procedencia dudosa.
La aspiración a la hidalguía estaba muy extendida entre los españoles por pura vanidad y también para gozar de sus privilegios:
Se ofrecieron premios a la natalidad sobre todo a matrimonios jóvenes, se eximieron de impuestos a jefes de familia con una prole numerosa (12 o más hijos y nietos), se dieron facilidades a extranjeros para establecerse en España y naturalizarse, con la única salvedad de que profesasen la religión católica. Así fue que no pocos irlandeses, bávaros, flamencos, suizos, franceses que poblaron las filas de Reales Ejércitos y de la Administración, así como también ocuparon puestos de trabajo en las manufacturas, el comercio y en la agricultura.
En el siglo XVIII España no estaba menos despoblada que otros países europeos, aunque no podía equipararse en densidad demográfica ocn Francia, italia e Inglaterra.
Distribución social en el siglo XVIII:
Reducida a 1/3 del total la población masculina notoriamente útil, la composición social era la siguiente en 1787:
Nobles - 15%
Eclesiásticos - 5%
Militares - 2%
Empleados de la administración pública - 1%
Artesanos y comerciantes . 10%
Campesinos - 60%
Criados y domésticos - 7%
La nobleza española
En 1789 la nobleza española se hallaba representada por 119 "grandes", 535 títulos de Castilla y medio millón de hidalgos aproximadamente. O sea que de cada 20 habitantes del país, uno era noble.
Los "grandes" eran llamados "primos" por el rey, integraban el cortejo real y ocupaban los más elevados cargos del palacio y otras delegaciones representativas de la autoridad real. Por ejemplo, eran embajadores o virreyes.
Teóricamente había tres clases de grandeza:
Pertenecían a la 1ª, los de creación más antigua, como los Duques de Arcos, Béjar, Infantado... Los Condes de Aguilar y Benavante. Aunque Manuel Godoy fue de una vez Grande de 1ª porque así lo quisieron Carlos IV y María Luisa de Parma.
Pertenecían a la 2ª: las familias nobles de Castilla y Aragón que obtuvieron tratamiento de Grandes bajo los Austrias, como los Duques de Medinaceli.Los títulos de Castilla eran en general los barones, vizcondes y marqueses.
Pertenecían a la 3ª - Los Grandes de España de más reciente creación.
Los titulados tenían el tratamiento de usía ("vustra señoría").
Prestaban juramento al heredero del trono de mano de los Grandes, quienes a su vez lo prestaban al rey.
Respecto al tema de la herencia, a falta de varones, la hija mayor llevaba el título a casa de su marido.
La concesión de títulos nobiliarios otorgaba al monarca un medio de recaudar dinero, ya que el beneficiario abonaba una cantidad equivalente a 6 meses de sus réditos y se inscribía en las listas de la nobleza para pagar el impuesto de lanzas.
Los hidalgos eran los nacidos de legítimo marimonio de padre hidalgo. Sin embargo, el soberano podía crear hidalguías o legitimar las de procedencia dudosa.
La aspiración a la hidalguía estaba muy extendida entre los españoles por pura vanidad y también para gozar de sus privilegios:
- están excluidos de hacer el servicio militar
- no podían ser encarcelados por deudas
- su casa, caballos y armamento eran inembargables por delitos criminales; solo el Alguacil mayor de la audiencia podía detenerlo.
- podían esculpir en la puerta de su casa el blasón de su abolengo y recibir de todos el tratamiento de Don.
La aristocracia española mantenía en el '700 su tradicional influjo sobre la sociedad, a través de sus jurisdicciones y señoríos, y bajo la garantía económica de sus mayorazgos y vinculaciones civiles. Pero la fuerza social de la nobleza no significaba ningún poder político directo, por más que los monarcas absolutos la utilizasen para determinados menesteres del gobierno o de la administración y, desde luego, su presencia en palacio fuese indispensable para el esplendor de la corte.
La nobleza española le daba mucha importancia a la educación porque tenía una mentalidad exacerbada de formar una clase aparte, muy por encima del pueblo.
Felipe V había fundado en 1725 el Seminario de Nobles bajo el cuidado de la Compañía de Jesús que instruía en latinidad, retórica, matemática, física, arte, náutica y lo más nuevo en pedagogía.
Felipe V había fundado en 1725 el Seminario de Nobles bajo el cuidado de la Compañía de Jesús que instruía en latinidad, retórica, matemática, física, arte, náutica y lo más nuevo en pedagogía.
El el siglo XVIII en España cuajó el tipo de noble aficionado a la cultura y, sobre todo, admirador de los adelantos científicos y a veces, él mismo investigador aficionado.
El más famoso fue el marqués de Peñaflorida, fundador de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, que introdujo en el Real Seminario de Vergara la enseñanza de la química y de las ciencias aplicadas.
El afán de aparecer como ilustrado fue bastante generalizado entre los nobles durante los reinados de Fernando VI y Carlos III.
Paralelamente a esta filosofía aristocrática, se dio en España una ola de anticlericalismo y de escepticismo religioso entre las clases altas (bastante menos que en otros países europeos).
La afición a las sociedades secretas era muy corriente entre algunos nobles, quienes retenían libros irreligiosos e inmorales, estampas y grabados licenciosos y pinturas obscenas, importados casi siempre de Francia.
El conde de Aranda fue el primer gran masón español.
Esta relajación se acentuó a medida que el afrancesamiento fue extendiéndose a círculos menos secretos de la aristocracia española. Entonces se produjo, por reacción, un fenómeno curioso: la imitación por los nobles de las clases bajas de la sociedad, interpretando el gesto como símbolo de españolismo.
Se da entonces el "achabacamiento" de la alta sociedad, que juega a imitar el proceder de los barrios bajos, a reírse y celebrar los chistes de la clase ordinaria, a disfrazarse de chulo.
La duquesa de Alba por ejemplo, fue retratada por Goya como "maja", mujer popular que se engalana para que la miren.
Examinando Dupréel de un modo general el problema de la inmovilidad cultural, le señala una doble raíz: la tendencia al mínimo esfuerzo y un sentimiento de superioridad. No se quiere cambiar porque se cree estar en posesión de la verdad.
Hubo en la España de los primeros Borbones unos sectores francamente deadentes y anquilosados y otros que mostraron vitalidad y capacidad de renovación, pero el conjunto produce una impresión opaca, gris.
La mendicidad en la época de los Borbones
Lejos de significar una deshonra, era una práctica muy extendida en la España de aquel tiempo. Los conventos la fomentaban indirectamente con la distribución de alimentos a los menesterosos y viandantes.
Los frailes de San Francisco o de Santo Domingo, pertenecientes al fin y al cabo a las Órdenes mendicantes, recorrían las ciudades y los pueblos españoles en busca y solicitud de limosnas, ofreciendo como recuerdo un relicario, una virgen de cobre o madera o un Cristo.
La mentalidad del estamento eclesiástico
Una inclinación natural, producto de un sentimiento místico colectivo, tanto como un cierto desgano para el trabajo mecánico, empujaba a los españoles a abrazar el estado eclesiástico desde siempre, seguramente por la relativa facilidad con la que se podía
Examinando Dupréel de un modo general el problema de la inmovilidad cultural, le señala una doble raíz: la tendencia al mínimo esfuerzo y un sentimiento de superioridad. No se quiere cambiar porque se cree estar en posesión de la verdad.
Hubo en la España de los primeros Borbones unos sectores francamente deadentes y anquilosados y otros que mostraron vitalidad y capacidad de renovación, pero el conjunto produce una impresión opaca, gris.
La mendicidad en la época de los Borbones
Lejos de significar una deshonra, era una práctica muy extendida en la España de aquel tiempo. Los conventos la fomentaban indirectamente con la distribución de alimentos a los menesterosos y viandantes.
Los frailes de San Francisco o de Santo Domingo, pertenecientes al fin y al cabo a las Órdenes mendicantes, recorrían las ciudades y los pueblos españoles en busca y solicitud de limosnas, ofreciendo como recuerdo un relicario, una virgen de cobre o madera o un Cristo.
La mentalidad del estamento eclesiástico
Una inclinación natural, producto de un sentimiento místico colectivo, tanto como un cierto desgano para el trabajo mecánico, empujaba a los españoles a abrazar el estado eclesiástico desde siempre, seguramente por la relativa facilidad con la que se podía
jueves, 15 de mayo de 2014
La revolución francesa. Las características de la sociedad durante el Antiguo Régimen
La revolución francesa constituye, junto a las revoluciones holandesa e inglesa del siglo XVII, la coronación de una larga evolución económica y social que hace de la burguesía la dueña del mundo.
Según Marx y Engels, los medios de producción sobre los que se había edificado el poder de la burguesía se crearon y desarrollaron en el interior mismo de la "sociedad feudal".
A fines del siglo XVIII, el régimen de propiedad, la organización de la agricultura y de la manufactura no correspondían ya a las fuerzas productivas en pleno desarrollo y constituían una serie de obstáculos para la producción.
¿Cómo era Francia en 1789, en el Antiguo Régimen?
La sociedad era de esencia aristocrática, con base en el privilegio del nacimiento y la riqueza territorial.
Pero esta estructura tradicional estaba minada por la evolución de la economía, donde cada vez era más importante la riqueza mobiliaria y con ella el poder de la burguesía.
Además, el conocimiento positivo y la filosofía de la Ilustración minaron los fundamentos ideológicos del orden establecido.
Las clases populares, campesinas fundamentalmente, no eran capaces de concebir cuáles eran sus derechos y el poder que podían llegar a tener, y la burguesía se les presentaba naturalmente, por su riqueza y su brillo intelectual, como la única guía.
La monarquía, con poder absoluto, continuaba siendo de derecho divino y el rey de Francia era considerado el representante de Dios en la tierra.
Si Luis XIV había llevado el sistema monárquico a un grado de autoridad jamás alcanzado, no había hecho de este sistema una construcción lógica y coherente.
¿Por qué?
- Porque la unidad nacional continuaba inacabada
- el crecimiento demográfico y el alza de precios intensificaron las tensiones, agravando la crisis.
La población de Francia paso de 19 millones de habitantes a fines del siglo XVII, a 25 millones de habitantes en vísperas de la revolución.
Entretanto, a modo comparativo, Inglaterra tenía una población de 9 millones, y España de 10,5.
La media de vida eran los 29 años poco antes de la revolución.
Este crecimiento demográfico se debía, además de una alta tasa de natalidad, al hecho de que habían desaparecido las grandes crisis por hambre y epidemias.
Este desarrollo demográfico aumenta la demanda de productos agrícolas y contribuye al aumento de precios.
El origen de los tres estamentos se remonta a la Edad Media:
- el clero - los que rezan; el estamento más antiguo
- La nobleza - los que combaten
- El tercer estado - los que trabajan
La formación del 3º Estado fue lenta.
En un principio figuraban sólo los burgueses, es decir los hombres libres de las ciudades que gozaban de un fuero o una carta.
Los campesinos integran por primera vez este estamento en 1484, en la elección de los diputados de ese orden.
Voltaire define los órdenes como "naciones dentro de la nación".
¿Los estamentos eran clases sociales?
No, porque cada uno de ellos estaba dividido en grupos más o menos antagónicos.
El Tercer Estado:
Representaba a la inmensa mayoría de la población, a más de 24 millones de habitantes en los finales del Antiguo Régimen.
Estaba integrado por:
- las clases populares del campo y las ciudades
- la pequeña y mediana burguesía: los artesanos, comerciantes y quienes ejercían profesiones liberales
- la alta burguesía
El Tercer Estado constituía un estamento pero no una clase.
La unidad del Tercer Estado se sustentaba en base a la oposición contra los privilegios, y la reivindicación de la igualdad civil.
La burguesía, ocupaba por su riqueza y su cultura, el primer puesto en la sociedad, algo que estaba en contradicción con la existencia de los estamentos privilegiados. Y constituía una minoría dentro del Terer Estado.
Francia a fines del siglo XVIII seguía siendo agrícola, y desde el punto de vista industrial era un país de artesanos. El crédito estaba poco extendido, y el dinero circulante era escaso.
Estas características repercutían en la composición social de la burguesía:
Según Marx y Engels, los medios de producción sobre los que se había edificado el poder de la burguesía se crearon y desarrollaron en el interior mismo de la "sociedad feudal".
A fines del siglo XVIII, el régimen de propiedad, la organización de la agricultura y de la manufactura no correspondían ya a las fuerzas productivas en pleno desarrollo y constituían una serie de obstáculos para la producción.
¿Cómo era Francia en 1789, en el Antiguo Régimen?
La sociedad era de esencia aristocrática, con base en el privilegio del nacimiento y la riqueza territorial.
Pero esta estructura tradicional estaba minada por la evolución de la economía, donde cada vez era más importante la riqueza mobiliaria y con ella el poder de la burguesía.
Además, el conocimiento positivo y la filosofía de la Ilustración minaron los fundamentos ideológicos del orden establecido.
Las clases populares, campesinas fundamentalmente, no eran capaces de concebir cuáles eran sus derechos y el poder que podían llegar a tener, y la burguesía se les presentaba naturalmente, por su riqueza y su brillo intelectual, como la única guía.
La monarquía, con poder absoluto, continuaba siendo de derecho divino y el rey de Francia era considerado el representante de Dios en la tierra.
Si Luis XIV había llevado el sistema monárquico a un grado de autoridad jamás alcanzado, no había hecho de este sistema una construcción lógica y coherente.
¿Por qué?
- Porque la unidad nacional continuaba inacabada
- el crecimiento demográfico y el alza de precios intensificaron las tensiones, agravando la crisis.
La población de Francia paso de 19 millones de habitantes a fines del siglo XVII, a 25 millones de habitantes en vísperas de la revolución.
Entretanto, a modo comparativo, Inglaterra tenía una población de 9 millones, y España de 10,5.
La media de vida eran los 29 años poco antes de la revolución.
Este crecimiento demográfico se debía, además de una alta tasa de natalidad, al hecho de que habían desaparecido las grandes crisis por hambre y epidemias.
Este desarrollo demográfico aumenta la demanda de productos agrícolas y contribuye al aumento de precios.
El origen de los tres estamentos se remonta a la Edad Media:
- el clero - los que rezan; el estamento más antiguo
- La nobleza - los que combaten
- El tercer estado - los que trabajan
La formación del 3º Estado fue lenta.
En un principio figuraban sólo los burgueses, es decir los hombres libres de las ciudades que gozaban de un fuero o una carta.
Los campesinos integran por primera vez este estamento en 1484, en la elección de los diputados de ese orden.
Voltaire define los órdenes como "naciones dentro de la nación".
¿Los estamentos eran clases sociales?
No, porque cada uno de ellos estaba dividido en grupos más o menos antagónicos.
El Tercer Estado:
Representaba a la inmensa mayoría de la población, a más de 24 millones de habitantes en los finales del Antiguo Régimen.
Estaba integrado por:
- las clases populares del campo y las ciudades
- la pequeña y mediana burguesía: los artesanos, comerciantes y quienes ejercían profesiones liberales
- la alta burguesía
El Tercer Estado constituía un estamento pero no una clase.
La unidad del Tercer Estado se sustentaba en base a la oposición contra los privilegios, y la reivindicación de la igualdad civil.
La burguesía, ocupaba por su riqueza y su cultura, el primer puesto en la sociedad, algo que estaba en contradicción con la existencia de los estamentos privilegiados. Y constituía una minoría dentro del Terer Estado.
Francia a fines del siglo XVIII seguía siendo agrícola, y desde el punto de vista industrial era un país de artesanos. El crédito estaba poco extendido, y el dinero circulante era escaso.
Estas características repercutían en la composición social de la burguesía:
jueves, 19 de diciembre de 2013
Período mesolítico
El período mesolítico se ubica en Europa, entre los años 12.000 y 4.000 AC, y en Oriente entre los años 12.000 y 8.000 AC.
El término "mesolítico" se utiliza para designar a las culturas de transición (post-glaciares), entre las culturas de cazadores y recolectores y las culturas de producción del neolítico.
No hay similitudes en las culturas mesolíticas.
Lo único común es un tipo de instrumento: microlitos (piedra chica tallada que se utiliza como punta de flecha, filo de guadaña, filo de un cuchillo).
El Mesolítico presenta grandes diferentes entre Europa y el Cercano Oriente.
En Europa se dio una adaptación de técnicas (formas de vida) a un ambiente nuevo, con otro tipo de fauna y flora.
El hombre sigue siendo un depredador, pero ahora tiene otros elementos.
Unos emigraron a lugares fríos y siguieron con los mismos hábitos de vida. Otros se
El término "mesolítico" se utiliza para designar a las culturas de transición (post-glaciares), entre las culturas de cazadores y recolectores y las culturas de producción del neolítico.
No hay similitudes en las culturas mesolíticas.
Lo único común es un tipo de instrumento: microlitos (piedra chica tallada que se utiliza como punta de flecha, filo de guadaña, filo de un cuchillo).
El Mesolítico presenta grandes diferentes entre Europa y el Cercano Oriente.
En Europa se dio una adaptación de técnicas (formas de vida) a un ambiente nuevo, con otro tipo de fauna y flora.
El hombre sigue siendo un depredador, pero ahora tiene otros elementos.
Unos emigraron a lugares fríos y siguieron con los mismos hábitos de vida. Otros se
domingo, 8 de diciembre de 2013
Prehistoria - El Paleolítico
La Prehistoria
Es la etapa de la evolución de los pueblos anterior a la invención de la escritura.
Va desde la aparición del hombre hace aprox. 1.750.000 años hasta la invención de la escritura en el IV milenio AC.
El término "prehistoria" refiere a fases culturales; en zonas como la región ártica en América y la parte central de Australia por ejemplo, subsisten hoy en día formas de vida similares a las del hombre prehistórico.
La Prehistoria se divide en tres períodos:
El homo sapiens apareció en el paleolítico superior.
Entre el 40.000 y el 8.000 AC se habrían formado las razas actuales.
El Paleolítico
Es la etapa más extensa e la evolución de la humanidad: 1.750.000 años, aproximadamente en el 10.000 AC.
"Paleolítico" significa "piedra antigua"; surge de la forma rudimentaria en que se trabajaba la piedra (el tallado), que supone toda una forma de vida.
Escenario general:
Cuatro fases de frío -glaciaciones- y fases interglaciares.
En el apogeo de las glaciaciones, un tercio de la tierra estuvo cubierta de hielo, mientras el resto de las zonas se veían afectadas por cambios climáticos importantes, forzando a los hombres a continuas migraciones.
Cultura material del Paleolítico:
La técnica es un signo de hominización. Es decir, la capacidad de crear cultura adaptándose a situaciones cambiantes.
Llama la atención la lentitud de la evolución técnica del Paleolítico.
Ésta pudo haberse debido a dos factores:
Es la etapa de la evolución de los pueblos anterior a la invención de la escritura.
Va desde la aparición del hombre hace aprox. 1.750.000 años hasta la invención de la escritura en el IV milenio AC.
El término "prehistoria" refiere a fases culturales; en zonas como la región ártica en América y la parte central de Australia por ejemplo, subsisten hoy en día formas de vida similares a las del hombre prehistórico.
La Prehistoria se divide en tres períodos:
- El Paleolítico
- El mesolítico (período intermedio)
- El Neolítico
El homo sapiens apareció en el paleolítico superior.
Entre el 40.000 y el 8.000 AC se habrían formado las razas actuales.
El Paleolítico
Es la etapa más extensa e la evolución de la humanidad: 1.750.000 años, aproximadamente en el 10.000 AC.
"Paleolítico" significa "piedra antigua"; surge de la forma rudimentaria en que se trabajaba la piedra (el tallado), que supone toda una forma de vida.
Escenario general:
Cuatro fases de frío -glaciaciones- y fases interglaciares.
En el apogeo de las glaciaciones, un tercio de la tierra estuvo cubierta de hielo, mientras el resto de las zonas se veían afectadas por cambios climáticos importantes, forzando a los hombres a continuas migraciones.
Cultura material del Paleolítico:
La técnica es un signo de hominización. Es decir, la capacidad de crear cultura adaptándose a situaciones cambiantes.
Llama la atención la lentitud de la evolución técnica del Paleolítico.
Ésta pudo haberse debido a dos factores:
- a que la evolución del organismo humano y el desarrollo creciente del sistema nervioso y del cerebro están relacionados con el progreso cultural. Es decir, existe una vonculación entre la constitución orgánica del hombre y su capacidad de fabricación.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Base económica y social de las sociedades del antiguo Oriente
Las sociedades orientales se sustentaban económicamente en la agricultura de regadío.
Dentro de ese sistema agrícola cabe distinguir, siguiendo al historiador Wittfogel:
- la hidroagricultura
Dentro de ese sistema agrícola cabe distinguir, siguiendo al historiador Wittfogel:
- la hidroagricultura
- economía agrícola con irrigación a pequeña escala
- realizada por el propio agricultor
- Agricultura hidráulica
- economía de regadío a gran escala
- con agua proveniente de fuentes lejanas
- exige la realización de grandes obras
- no las pueden realizar agricultores individualmente sino a través del esfuerzo de la cooperativo de la comunidad, y bajo una unidad de dirección
- siendo este sistema de obras vulnerable a la destrucción o al daño por las incursiones de los pueblos nómades, se precisan también obras de defensa militar
Tenemos
Obras hidráulicas:
a) instalaciones productivas: canales, acueductos, reservas, esclusas y diques para irrigación
b) instalaciones protectoras: canales de drenaje y diques para el control de las corrientes
c) Acueductos de agua potable
d) Canales de navegación
Obras no hidráulicas
a) obras de defensa y de comunicación: murallas, y otras estructuras defensivas
b) grandes carreteras
Obras destinadas a las necesidades públicas y a las personales de las autoridades políticas y religiosas de la sociedad (quienes detentan el poder):
a) palacios y ciudades capitales
b) tumbas
c) templos
Para llevar adelante este tipo de sociedad es necesaria la participación de la mayor parte de los habitantes para trabajar durantes ciertos períodos de tiempo en dichas obras.
No se trata de esclavos, pues no se les demanda el trabajo permanente, sino sólo para ciertos períodos de tiempo tras los cuales son libres y pueden dedicarse a sus cosas. Tampoco son asalariados, pues no perciben salario sino alimentos, ni son contratados en un mercado, sino reclutados coactivamente por el poder político religioso.
Estas grandes obras exigen:
Las formas políticas en el Antiguo Oriente. Ciudad e imperio mundial. Concepto de poder.
En el mundo antiguo, hablando en términos generales y aceptando que existan excepciones, se puede afirmar que no se conocen más que dos formas políticas: la ciudad y el imperio mundial.
Es decir, no hay ninguna forma que se asemeje al moderno estado territorial o nacional, integrado en una comunidad internacional y gozando del respeto de su existencia por parte de los demás estados. Puede mencionarse quizás la situación de equilibrio entre el imperio hitita y el egipcio hacia el año 1180 AC, pero se trata de una situación excepcional, que no da fisonomía al orden político del mundo antiguo.
La sociedad política tal como la conocemos actualmente se ordena en base a un territorio concreto delimitado por fronteras, donde sus habitantes se sienten vinculados entre sí y a ese territorio como una unidad indivisible: la patria.
En las ciudades autárquicas del mundo antiguo no sucedía así: la sociedad política era la de la ciudad, y era a esta ciudad y no al territorio, a la que el hombre se sentía
Es decir, no hay ninguna forma que se asemeje al moderno estado territorial o nacional, integrado en una comunidad internacional y gozando del respeto de su existencia por parte de los demás estados. Puede mencionarse quizás la situación de equilibrio entre el imperio hitita y el egipcio hacia el año 1180 AC, pero se trata de una situación excepcional, que no da fisonomía al orden político del mundo antiguo.
La sociedad política tal como la conocemos actualmente se ordena en base a un territorio concreto delimitado por fronteras, donde sus habitantes se sienten vinculados entre sí y a ese territorio como una unidad indivisible: la patria.
En las ciudades autárquicas del mundo antiguo no sucedía así: la sociedad política era la de la ciudad, y era a esta ciudad y no al territorio, a la que el hombre se sentía
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